lunes, 26 de abril de 2010

Sobre los insultos en el fútbol


La gente se enoja. Cuando lo hace,la cuestión se resuelve a las trompadas, o con palabras. Si se da el ultimo caso, estas son, por lo usual, ofensivas, hirientes. Se intenta dejar en offside al otro, descolocarlo, destruirlo en los peores casos.
Cuando esto sucede sobre el verde, con una pelota de por medio, las cosas cambian un poco.
El público es mayor, obviamente. Es la cámara de TV la que invita a ver el show. Y son miles, millones los que observan,comentan, se excitan, putean,rompen cosas, gritan goles cual William Wallace exclama Freedom! Pero fundamentalmente son testigos de los sucesos de un partido de fútbol.
Por todo esto, no es lo mismo enojarse en una trifulca a la salida de un pub del conurbano, que hacerlo con cientos de cámaras de por medio, y por supuesto, un espectaculo deportivo. Sin mencionar como presupuesto que los que se ofuscan son profesionales que ganan, no se si una fortuna, pero una buena suma mensual.
Por otro lado, hay insultos e insultos. Están los que se acuerdan de la familia, los que denuncian homosexualidad del otro, los que mandan de vuelta a los interiores de la madre o los que confunden al adversario con un preservativo.
Salvando que algunos de los mencionados (a los que yo llamo insultos genéricos) pueden ofender seriamente a algunos u otros, están latentes los otros, los que involucran características particulares, personales del ofendido. Los que meten el dedo en la llaga, recuerdan perdidas, enfermedades propias y/o de cercanos, padecimientos personales, familiares, atacan seriamente cualidades de color,religión, orientación sexual,etc. Si los insultos genéricos en contexto de fuertes discusiones muchas veces provocan malestar, los insultos personalizados sobrepasan cómodamente el límite de lo admisible. También las agresiones físicas exageradas, pero no es el tema a tratar.
Desábato le dijo borracho a Ortega. Desabáto hace unos años, jugando en Quilmes le dijo mono a un brasilero en Brasil. Allá terminó preso, acá siguió jugando.Sin tocar el tema de los arbitrajes, que son pauperrimos, es dable recordar que actitudes como esas son detestables. Si las cosas funcionaran en este país, a Desábato lo deberían suspender de oficio por más de un par de fechas. Pero claro, Estudiantes es líder. Pero claro, el fútbol es negocio.

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