martes, 6 de octubre de 2009

Extraños designios


Parezco un puber pataleando y preguntandome ingenuamente ¨por qué no se mueren los malos¨. No conozco la profusa discografía de la Negra Sosa, pero me bastaba con escucharla en ¨El Cosechero¨, ¨Gracias a la vida¨ o su inconfundible tonada interpretando a Charly, Fito, Gieco, o al pueblo mismo (en su acepcion idiosincratica) para saber que se trata de la voz de la tierra, de un fenómeno natural, de una defensa honesta y desinteresada no ya del ser argentino, sino del ser humano, especie en franca decadencia. Obviamente, siendo nosotros tan denostados en el mundo exterior (mirandonos al espejo entendemos muchas de esas construcciones concientes e inconcientes del ser argentino), la Negra es una hermosa excepción. Notese que hablo en presente. La bronca e impotencia de su partida, no me impide creer que ella permanece, sigue entre nosotros, se mitificó en vida, con su coherencia, con su ejemplo que trascendió las fronteras de la música para instalarse en una figura inmanente de la Argentina, como Gardel, Maradona, Fangio, Borges, Olmedo y Porcel;el dulce de leche, el asado, la 9 de julio y otros simbolos de nuestra tierra.
Aún así, sigo preguntandome por qué no la seguimos teniendo fisicamente entre nosotros, como sí tenemos que soportar personajes tétricos que ni siquiera me dan ganas de nombrar en esta nota por respeto a Mercedes, por que siguen respirando los que estafan, los que quitan, los que mienten, los que matan, y parten aquellos que con todas sus limitaciones se dedicaron a dar, simplemente eso. Dar. Vida, consuelo, coraje. Pero así es la vida, me contesto. Así es el destino. Injusto y así como la muerte, no tiene sentido del rídiculo. La justicia esperemosla en la otra vida.

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